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Historia       Relato      

En 1484, el Coronel Pedro de Vera finaliza la conquista de Gran Canaria para la Corona de Castilla. Las tierras incorporadas son dominio directo de la Corona que, generosa con sus huestes conquistadoras, regala con largueza tierras y aguas, medida elemental de justa correspondencia al esfuerzo realizado por las mismas y al desarrollo económico de la propia Isla. El 4 de febrero de 1480, los Reyes Católicos por Real Cédula firmada en Toledo, facultan a Pedro de Vera "para que proceda al repartimiento de tierras y aguas de dicha Isla.”

Don HERNANDO DE SANTA GADEA, burgalés, aparece como Caballero conquistador en Gran Canaria, procedente de Lanzarote, formando parte de las tropas de Pedro de Vera. Como todos los conquistadores, Hernando de Santa Gadea recibió amplios repartimientos, incrementando sus posesiones con posteriores compras a otros conquistadores, entre las que destacan las adquiridas en Arucas. Tal fue el impulso dado a su fortuna y a sus ingenios azucareros de Arucas, que pudo muy pronto figurar como una de las fortunas más importantes de la Isla. Su nieta llamada Sofía de Santa Gadea, su única descendencia, se casó muy pronto con Pedro Cerón, hijo del gobernador de Gran Canaria, Martín Hernández Cerón.

Don PEDRO CERON Y PONCE DE LEÓN, Capitán General de la isla y Caballero de Santiago, no sólo era hijo del Gobernador de Gran Canaria, sino que descendía por línea directa del famoso Infante Don Juan Manuel, el celebre autor del Conde Lucanor. Cerón, apoyado en la colosal fortuna de su esposa, tuvo a su alcance, junto a su pericia castrense, los medios económicos suficientes para financiar el equipamiento de un pequeño ejército regular. Su conocimiento de la guerra y la preparación de sus tropas impidieron que los franceses tomaran Gran Canaria en las diversas ocasiones durante el siglo XVI. En 1572, funda el Mayorazgo de Arucas, al que incorpora entre otros bienes la "Hacienda de Arucas", como se le denominaba en los documentos de la época.

El matrimonio no tiene descendencia y sus herederos, italianos y muy nobles, herederos del Marquesado de la Fuente y del Condado de Benazusa, emparentados con los Talenti de Florencia, con los Decuriones de la ciudad de Milán, algunos de estos poseedores del Mayorazgo con altos cargos, como el de Embajador de S. M. Católica ante la Serenísima República de Venecia... no residieron, sin embargo, en Arucas, dividieron y vendieron.

El MARQUES DEL BUEN SUCESO, Don Bartolomé Francisco Hernández Naranjo y Nieto, hijo del licenciado Don Francisco Hernández de Naranjo emigrado a Venezuela y abogado de los Reales Consejos y Cancillerías de Santo Domingo y Caracas. Tuvo como única obsesión acumular dinero para retornar a los viejos lares convertido en prócer y alcanzar un título de Castilla. Deslumbrado por la nombradía e importancia del mayorazgo de Arucas puso su mirada sobre el mismo decidido a integrarlo en su patrimonio. La más importante adquisición de bienes fue la importante Hacienda del Buen Suceso –que había de dar nombre al título nobiliario_-. Se presentó en la corte a reñir batalla para el logro de tan difícil objetivo. Nada le va a arredrar en su empeño hasta salir airoso tras vencer poderosos obstáculos. Se presentó con una Alegación de Méritos ante la Cámara de Indias, en solicitud de título nobiliario. En el escrito resumía su vida y servicios e hizo entrega de 6.000 pesos (para ocurrir a las urgencias de la Corona) 4.000 situados en la Tesorería general y 2.000 en la Depositaría del Consejo de Indias.

Su heredero, el segundo Marqués del Buen Suceso, se estableció en Jerez de la Frontera, patria chica de su esposa, desarraigándose por completo de las islas al igual que el resto de sus herederos, establecidos todos en Andalucía.

Don BRUNO GONZÁLEZ CASTELLANO, Alcalde de Arucas, a raíz de la ley desamortizadora de Madoz adquiere la mitad del Mayorazgo de Arucas en 1859, quedándose con la otra mitad D. Alfonso Gourié Álvarez. Ante la demanda de los consumidores peninsulares y europeos al extenderse el uso del café, el té y otros estimulantes que necesitaban edulcorantes, entre ambos crean un emporio azucarero en segundo ciclo, cuyo auge agrícola e industrial hizo rebrotar la ciudad de Arucas. Nace así una de las empresas de transformación agrícola más importantes de Canarias, la fábrica de ron llamada Fábrica de Azúcar de San Pedro (1883). La fábrica se instaló en lo que fue la Era del Mayorazgo, ahora llamada de San Pedro, donde se edificó una casa de labranza a caballo de las dos principales fincas de D. Alfonso Gourié y D. Bruno González Castellano. Sin embargo el futuro del azúcar se ensombrecía en Canarias por las dificultades que ponía el Gobierno español a su entrada en el mercado peninsular, a pesar de las gestiones de las autoridades locales y al inicial apoyo del ministro y patricio canario Fernando León y Castillo, embajador de España en París.

El MARQUES DE ARUCAS, Don Ramón Madan y Uriondo Cambreleng y Duggi, Comandante de Infantería, ostentó la última dignidad nobiliaria concedida, hasta hoy, en la provincia de Las Palmas. Se casó con Doña María del Rosario González y Fernández del Campo (única heredera de Don Bruno González Castellano). Gran Cruz del Mérito Agrícola, fue un gran empresario agrícola que introdujo el cultivo del plátano en las primeras décadas del siglo XX, convirtiéndose en una gran fuente de ingresos para la ciudad. También Cooperó en la construcción del templo neogótico de Arucas, conocido como «La Catedral». Por todo ello, el Ayuntamiento de Arucas solicitó del Rey Don Alfonso XIII el título de Marqués, con la denominación de aquella ciudad, para este destacado patricio. Y el Soberano, accediendo a la solicitud popular, por Real Decreto de 16 de marzo de 1911, Y Real Despacho de 29 de abril de ese mismo año, concedió a este caballero el título de Marqués de Arucas.